Con tumor terminal quiso hacer un IRONMAN para inspirar a su hija

Jay Hewitt, un atleta diagnosticado hace 4 años con un tumor cerebral terminal, decidió competir en el triatlón IROMAN con la intención de que su pequeña de 5 años le viera cruzar la línea de meta y entendiera que, si su padre era capaz de hacerlo, ella también puede hacer cualquier cosa que se propusiera.

La idea de Hewitt era competir cuando la niña cumpliera los 10 años, pero su salud tenía otros planes. En 2017, cuando Hero tenía dos años, Hewitt fue diagnosticado con un tumor cerebral que pudieron extirpar ese mismo año, pero un año después reapareció y su esperanza de vida es de 8 años.

El cáncer cerebral terminal no detuvo su propósito de terminar el IROMAN. Así que el primer día de radioterapia y quimioterapia, en agosto de 2019, empezó a entrenar. En los meses siguientes acumuló fondos para terminar los 226 kilómetros. Las nauseas y calambres por el efecto de la quimio no lo detuvieron.

Consiguió un entrenador que también había superado un cáncer y ajustó el entrenamiento de Hewitt para llevar su cuerpo al límite. Hewitt estuvo entrenando durante la pandemia del coronavirus, se apuntó a IRONMAN Australia en mayo de 2020, pero la competencia fue cancelada y decidió completar los 226 km por su cuenta.

Un amigo, director de televisión en Londres, sugirió hacer un documental de su competencia y se pusieron en contacto con los organizadores de IROMAN, estos sugirieron que formara parte de la carrera virtual IRONMAN VR Kona el 9 de octubre. Hewitt diseño la pista y trazó la línea de meta delante de su garaje.

Ese día su hija y esposa tocaron la bocina de inicio de la carrera, se metió en el agua durante 1 hora y 20 minutos, luego subió a la bicicleta, posteriormente comenzó a correr, pero por los efectos de la quimioterapia no podía digerir la hidratación y comenzó a sentir náuseas cuando Iba por el kilómetro 16 de carrera.

Su entrenador corrió 30 minutos con él para darle ánimo. Y fue así como Hewitt dobló la línea de meta después de 13 horas y 40 minutos, su hija y esposa tenían la cinta, le dio un beso a su esposa, y luego se arrodilló para decirle a Hero: «Si yo puedo hacerlo, tú también».

Consiguió un entrenador que también había superado un cáncer y había hecho varios IRONMAN. y ajusto el entrenamiento de Hewitt para llevar su cuerpo al límite. Hewitt estuvo entrenando durante la pandemia del coronavirus, se apuntó a IRONMAN Australia en mayo de 2020, pero la competencia fue cancelada y decidió completar los 226 km por su cuenta.

Un amigo, director de televisión en Londres sugirió hacer un documental de su competencia. y se pusieron en contacto con los organizadores de IROMAN, estos sugirieron que formara parte de la carrera virtual IRONMAN VR Kona el 9 de octubre. Hewitt diseño la pista y trazó la línea de meta delante de su garaje.

Ese día su hija y esposa tocaron la bocina de inicio de la carrera, se metió en el agua durante 1 hora y 20 minutos, luego subió a la bicicleta, posteriormente comenzó a correr, pero por los efectos de la quimioterapia no podía digerir la hidratación y comenzó a sentir náuseas cuando Iba por el kilómetro 16 de carrera.

 Su entrenador corrió 30 minutos con él para darle ánimo. Y fue así como Hewitt dobló la línea de meta después de 13 horas y 40 minutos, su hija y esposa tenían la cinta, le dio un beso a su esposa, y luego  se arrodilló para decirle a Hero: «Si yo puedo hacerlo, tú también».

Fuente: Planeta Triatlón

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